jueves, 9 de mayo de 2019

Oscuridelia

 Ni la ubicación ni el sentido hacen que observe la saturación implícita porque también es explícita. No se puede ahondar en la profundidad de la disociación de mi ente, por la reubicación de mi ojo observador. Nada revierte la sinceridad del desahogar las penurias lluviosas, nada más que aborda la dolencia de enmarcar la seriedad absurda, no reír cuando se cae mi pobreza desmedida de mi materia.
Porque si nada puede sospechar que el incendio del Ser, nada puede sospechar la indolencia de manejarse como un fantasma alegre.
La semejanza de parecerse a un fantasma indeleble, es como la comparación inundada de subjetividad y proverbial del hecho de nacer y crecer como un dilema newtoniano.
Por lo tanto, ni la gravedad, ni el vacío lograrán que pueda resolver el sistema de comparaciones universales y resaltar la estática del hombre inconcluso.


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